DESCRIPCIÓN DEL BLOG:

Es un blog literario dedicado íntegramante a destacar la figura de Heberto Padilla, escritor, poeta y hombre de pensamiento dentro del marco de las letras cubanas, así como, develar la génesis y las consecuencias dentro de la cultura hispana y universal del llamado Caso Padilla. Es nuestra intención acopiar documentos éditos e inéditos sobre el particular a modo de esclarecer las circunstancias que rodearon este momentum histórico y preservarlo como legado a las generaciones más jóvenes de escritores, poetas y artistas cubanos e hispanohablantes en general.

lunes, 26 de diciembre de 2011

HEBERTO PADILLA HOY EN ESPAÑA EL PAÍS.COM

Poeta víctima de Castro
 

Por: | 26 de diciembre de 2011
HEBERTO PADILLA   (1932-2000)
Heberto
 
     A finales de los años sesenta, un jurado cubano de poesía, en el que se encontraba José Lezama Lima, concedió un importante premio nacional a Heberto Padilla por su libro Fuera de juego. El libro no fue del agrado del régimen de Fidel Castro. Acusaron a Padilla de verter en sus páginas una severa crítica a la Cuba postrevolucionaria. Fue encarcelado e instado a retractarse, y los miembros del jurado obligados a entonar públicamente un oneroso mea culpa. Todos sus miembros accedieron a ello, excepto Lezama Lima, quien se negó a pasar por aquella situación vergonzante.
     Ante lo que se dio en llamar “el caso Padilla”, no pocas de las gentes del mundo de las letras, salvo los dogmáticos o los ciegos, quisieron saber: ¿¡QUÉ PASABA EN CUBA PARA QUE ENCARCELARAN A UN POETA Y SUS METÁFORAS!?
    En 1980 Padilla fue autorizado a abandonar territorio cubano. A partir de ese momento quise ponerme en contacto con él. Logré localizarlo impartiendo clases en la New York University. Le escribí para proponerle una entrevista por escrito. Me contestó sin apenas dilación. Llegaron las respuestas con una carta al frente de ellas. Tanto en la misiva como en las respuestas se notaban unas ganas inmensas por ser amable con quien se dirigía a él.
    Así la carta:
    “Te escribo rápidamente a vuelta de correo para enviarte las respuestas a tu cuestionario. Son las únicas preguntas saludables que he recibido en tiempos. Si tus cuentos están escritos con la misma fuerza imaginativa, y lo cierto es que no puedo concebirlos de otro modo, deben ser buenísimos. Espero leerlos algún día”... “Gracias por tu carta”... “Envíame tus otras entrevistas para disfrutar, sobre todo, con las preguntas”.
     Esta es una breve selección de sus respuestas:
     ¿La histeria lleva ropa interior?
     Generalmente dicen que usa braguitas de mujer, pero no quieras tú verle la cara cuando se pone los calzoncillos rojos de ciertos militares.
     Belleza, lo que se dice “belleza”, ¿puede ser pájaro, nube baja, ganas de seguir viviendo, instinto lúdico, mil kilos de rosas, hierba colorada, fresa loca, beso... ¿todo eso puede ser lo que es sin necesidad de ser Belleza?
     ¿No has pensado que esa enumeración podría competir con muchos poemas que por ahí presumen? Yo, sobre todo, la siento como un inventario de cosas que se ofuscan buscando sus rumbos naturales. Es la Belleza la que los necesita.
     ¿Sabías que los guerrilleros megalómanos llaman al fuego de sus metralletas poesía militar?
     ¡Que si lo sé! Esa imagen cautivó al parroquiano, al buen obispo y hasta al inteligente Cardenal.
     ¿Cualquiera puede ser Humphrey Bogart alguna vez?
     Tendría el mismo éxito de alguien que quisiera imitar tus preguntas, aunque, como están las cosas, no me sorprendería que cualquier crítico encontrase más encanto en la parodia, por aquello de que es la revelación y la codificación de sus virtudes.
    En el año 2000 dieron la noticia de la muerte de Heberto Padilla. Pero no era verdad. Los poetas no mueren. Quedan E-N-C-A-N-T-A-D-O-S.

martes, 1 de noviembre de 2011

 
Inicio
 
1 de Noviembre de 2011 - 03:28 pm
ENTREVISTA

«No paro y eso me hace saltar las barreras del tiempo»

Ihos Hernández
 | 
Montreal
 | 01-11-2011 - 9:40 am.
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Belkis Cuza Malé, poeta y editora, habla de los 30 años de 'Linden Lane Magazine', de Heberto Padilla, de Reinaldo Arenas, y de su trabajo en diversas disciplinas.
Belkis Cuza Malé, junto a Heberto Padilla.
Casada en 1967 con el poeta Heberto Padilla, la pintora, periodista, escritora y poeta Belkis Cuza Malé (Guantánamo, 1942) se exilió junto a su hijo en los Estados Unidos en 1979, unos años después de aquellos sucesos ocurridos en 1971, conocidos como "Caso Padilla". La pareja de artistas fue acusada entonces de actividades subversivas contra el gobierno cubano. Su encarcelamiento provocó reacciones en todo el mundo, con las consecuentes protestas de intelectuales entre los que figuraban Jean-Paul Sartre, Octavio Paz, Simone de Beauvoir, Julio Cortázar, Alberto Moravia, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Juan Rulfo y Mario Vargas Llosa, entre otros.
Al año siguiente de la partida de Belkis Cuza Malé, Heberto Padilla también logra salir de la Isla, gracias a la presión internacional. Reunidos finalmente en el exilio, Belkis funda en 1982 Linden Lane Magazine. Y luego, en 1986, crea La Casa Azul, centro cultural y galería de arte, en Fort Worth, Texas, que, tras la muerte de Heberto Padilla, lleva su nombre.
Desde 1982 hasta la fecha, la autora de El viento en la pared, Los alucinados, Juego de damas y La otra mejilla, no ha cesado de trabajar en la revista creada en marzo de 1982. Sobre este y otro temas, converso con ella.
¿Cómo valora todo este tiempo de trabajo? ¡Son casi 30 años ya de 'Linden Lane Magazine'!
Pues no he sentido que el tiempo pasaba. Soy una incansable trabajadora, lo mismo escribiendo que haciendo la revista, que en mi labor con la gente que se acerca a mí buscando ayuda espiritual. No paro, y eso me hace saltar las barreras del tiempo. Además, creo que el tiempo, como lo conocemos, no existe, y el gran Einstein lo reafirma con su teoría de la relatividad y más. Así que esos 30 años que ya están ahí a la vista, cuando publique en diciembre el número de invierno, han pasado por mi vida haciendo miles de cosas a la vez.
He cumplido con esta primera etapa de la misión, y ahora, con la ayuda de Dios iremos a la segunda.  Los escritores y artistas cubanos en el exilio han contado con un sitio donde publicar sus obras. Sí lamento que Heberto no esté aquí ahora, ni muchos otros que han partido. Pero sus huellas siguen allí, en Linden Lane Magazine.
¿Por qué deciden hacer la revista? ¿De quién fue la idea?
¿Deciden? No, solo yo deseaba hacerla, y así fue.  Heberto solía decir con su típica ironía : "Yo no he venido a Estados Unidos a hacer revistas en español", y aunque no le quedó más remedio que asumir la idea, incluso ir a la ciudad de Nueva York a buscar las letras del diseño, hechas especialmente por encargo, y colaborar cuando yo insistía.
En realidad, ha sido una revista hecha por una sola persona, una mujer que quería darle vida a un proyecto de esa naturaleza, inspirado en mis más de diez años como redactora enLa Gaceta de Cuba de la UNEAC, y porque de seguro que fue una misión, como digo, que Dios me encomendó.
¿Y cuál ha sido el objetivo de 'Linden Lane Magazine' durante estos 30 años?
Dar a conocer el arte y la literatura de los escritores cubanos del exilio. Yo quería una publicación que no excluyera a nadie, ni se basara en amiguismos ni piñas literarias, que no fuera académica, sino creativa y con el aspecto de tabloide o periódico, inspirada sobre todo en The New York Review of Books, que hacía y dirigía Robert Silver, o en el propio semanario de The New York Times que aparece los domingos junto al periódico.
Arte y literatura cubanos para desbloquear el estigma que existía sobre los creadores que abandonaban Cuba. Sobran los dedos de una mano para contar a los que no han aparecido en Linden Lane Magazine. Famosos, menos famosos y nuevos escritores y artistas llenan las páginas de estos casi 30 años.
¿Cuál es su mayor ambición literaria respecto a la revista? ¿Qué es lo que más desea suceda con ella?
Que llegue a Cuba, a los escritores y artistas que están allá, a todas las universidades del mundo y a las bibliotecas públicas. Desde el principio las mejores universidades de este país se suscribieron a ella, y eso ha sido un gran logro, porque quedará en sus archivos y al servicio de las generaciones futuras.
Bueno, también quisiera contar con las mejores computadoras, con los mejores equipos. Hasta ahora solo he utilizado los que he podido, y nunca ha sido posible comprar una computadora nueva, todas de segunda mano, otras regaladas que ha sido necesario componer.
Reinaldo Arenas fue editor asistente de la revista en aquellos dos primeros años… ¿Cómo lo recuerda en relación con la revista?
Al principio todo fue bien. Habíamos trabajado juntos en La Habana como redactores de La Gaceta de Cuba, yo lo admiraba y respetaba y por eso lo invité a que fuese editor asistente deLinden Lane Magazine, tras advertirle que el poder de decisión estaría en manos sólo de Heberto y mío, pues de otro modo habría el riesgo de pelearnos.
Pero lamentablemente, Reinaldo Arenas era una persona espiritualmente enferma, lleno de odio. No hay más que ver los libros donde intentó burlarse de amigos y enemigos. Y yo, que puedo ser también explosiva si me provocan, respondí a su cizaña del único modo en que sabía, con un exabrupto, pues eso de enviar 200 cartas diciendo que él renunciaba a Linden Lane Magazine por discrepancias ideológicas, no sólo era una mentira, sino una canallada. Y como tal lo tomé.
En fin, que cuando la revista cumplió diez años, eso no fue impedimento para que a través de emisarios le pidiese colaboración, y él accedió. De lo cual me alegro, pues nada tengo contra él. Creo que nos perdonamos mutuamente. Al poco tiempo murió.
La memoria que prefiero guardar de él es la de aquella tarde en la cafetería de la UNEAC en que sorpresivamente me dijo: "Cada día te pareces más a Virginia Wolf. No sé si en su belleza o su locura". Y, aunque a algunos pudiera sonarle ofensivo, para mí fue un elogio extraordinario, y me gusta recordarlo así. Y luego como el visitante de mi casa en Princeton, viniendo a comprar shampoo Shaklee, que yo vendía, y que a él le encantaba en particular. Era muy presumido con su pelo y siempre llevaba un peine de esos de los afros para peinárselo.
¿Y de Heberto Padilla, cuál es su último recuerdo también en relación a 'Linden Lane Magazine'?
Bueno, publiqué un número dedicado a él cuando se cumplieron los 30 años de Fuera del juego, y otro tras su fallecimiento, como homenaje. Dos meses antes había venido a Fort Worth, a nuestra casa, y todavía lo recuerdo sentado en una silla en aquel edificio que yo había alquilado para la galería de La Casa Azul.
Estaba muy enfermo, pero aquella imagen de él viéndome a mí pintar de azul la puerta de La Casa Azul es un recuerdo muy vivo. Creo que, aunque no lo dijese, no le quedó dudas de que mis proyectos no habían sido una locura. Aprovechando su estancia en casa, lo invité a dar una conferencia en La Casa Azul. Fue la última de su vida. La tengo grabada.
Si hay alguien dispuesto a colaborar con su revista: ¿qué debe de hacer? ¿A dónde remitir sus trabajos? ¿Acepta todo tipo de colaboración?
Pues enviar sus colaboraciones a lindenlanemag@aol.com. Todo el mundo es bienvenido. Lo han sido siempre y no voy a variar. No hay dos orillas para mí, hay canallas en cualquier parte.
En su texto sobre su poemario 'La Mujer de Lot', ha escrito: 'La poesía es una expresión del alma, un elaborado juego de resonancias desde donde habla el espíritu creador'. Es usted una mujer que pinta, escribe, edita, diseña… Pero ¿qué es lo que más disfruta hacer como creadora?
Todo, amigo Ihos. Soy una géminis y como tal, muy creativa. Pero ya que me pregunta le diré que hacer cosas, escribir, vivir, cocinar, amar, y predicar la Palabra de Jesús, losEvangelios, llevar sanación al espíritu de los que sufren , es mi modo de vivir y ser feliz.
Hablar de Dios es la forma más excelsa de crear. Y como Dios es Amor, con mayúscula, quisiera también abrir pronto mi Casa de Fe, Esperanza y Amor.
¿Volvería a vivir en Princeton, New Jersey, en aquella calle en donde vivió usted con Heberto Padilla, y de la cual decidieron ponerle el mismo nombre a la revista: 'Linden Lane' (Callejón de los Tilos)? ¿Qué es lo que más nostalgia le trae del lugar?
Volvería a vivir en Princeton, pueblo al que amo y amaré siempre. Allí vivimos muchos años, en tres casas, y no es cierto que Heberto hubiese dado clases en la Universidad de Princeton. Nada de eso, ni nos invitaban a los actos. Ni fuimos nunca del agrado del Departamento de Literatura Latinoamericana allí. Al contrario, creo que nos odiaban pues les habíamos echado a perder la luna de miel con la Revolución.
No obstante, amé y amo a Princeton por razones esotéricas, y viviendo allí escribí, entre otros, mi novela El tabú de Princeton, aún inédita. En Princeton dejé enterrados a mi madre, y en la casa de la calle Markham Rd., a mi querido e inolvidable John, un perro que vivió con nosotros también el año que estuvimos en España.
Si contara con los fondos suficientes, me compraría una casa en la calle Linden Lane y abriría allí La Casa Azul: Centro Cultural Cubano Heberto Padilla, con todos los archivos que conservo y los de Linden Lane Magazine.
Una última pregunta: ¿Continúan llamándola por teléfono hasta en altas horas de la noche para darle opiniones sobre su poesía? ¿Qué le dicen? ¿Qué les responde usted?
Me llaman los lectores de mi columna quincenal en el periódico Panorama News de Fort Worth. Gente que no me conoce, gente que no tiene nada de intelectual, pero que se sienten felices leyendo, según expresan, esos artículos, donde ellos encuentran aliento para seguir adelante con sus vidas, la mayoría de las veces llenas de conflictos y pesadumbre. Sí, también han leído alguna que otra vez mi poesía, y muchas otras cosas, y me satisface ese contacto personal con gente tan vital, respetuosa y linda. Yo siempre los animo a que mantengan la fe, a que confíen en ellos, en la capacidad de embellecer la vida, y que no se olviden de depositar todos sus problemas en manos de Dios, de dejar que Él los guíe.

Comentarios

'Barbarito, el lector cubano' - 01-11-2011 - 2:30 pm
Imagen de 'Barbarito, el lector cubano'
¡¡Muchas felicidades!!
Preciosa entrevista.
Gracias.
KUBANICHE - 01-11-2011 - 1:17 pm
Imagen de KUBANICHE
Ojalá que la Casa Azul vea la luz en nuestra hermosa y cálida Habana... Felicitaciones por la entrevista.
Isis Wirth - 01-11-2011 - 12:18 pm
Imagen de Isis Wirth
Hermosa entrevista . Felicidades!
Amadeus - 01-11-2011 - 12:13 pm
Imagen de Amadeus
A Belkis la conocí tangencialmente es los pasillos de la UNEAC. Me gustaba mucho entonces porque era muy bonita ( y lo sigue siendo :-)). A Heberto en un campo de recogida papas en Artemisa, un tiempo antes de abandonar Cuba y donde compartimos durante un mes juntos. Independientemente de que que se pueda estar de acuerdo o no con ella, su integridad y abnegación están fuera de dudas. Ha trabajado arduamente por la literatura cubana en el exilio, algo que algún día se le reconocerá como merece. Felicidades Linden Lane Magazine!
Marlene Moleon - 01-11-2011 - 11:32 am
Imagen de Marlene Moleon
! Muchas felicidades Belkis por tan maravillosa obra con  Linden Lane Magazine!!!

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miércoles, 12 de octubre de 2011

La Otra Mejilla de Belkis Por Tania Díaz Castro tomado de: CUBANET.ORG


La Otra Mejilla de Belkis

| Por Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Cualquiera que comience a leer la alegría salvaje de Belkis Cuza Malé en el primer poema de La otra mejilla, editado en 2007 por ZV Lunáticas, en París, se sentirá en medio de ese campo suyo que nadie siembra, pero cubierto de lilas por el tiempo, y podrá tropezar con los versos más proféticos que haya escrito mujer alguna. Cada poema es un acontecer de los caminos del Hombre en busca de la verdad, es un alerta para que el Ojo piense tanto como la mente, pero además, tanta ternura suya habita entre sus páginas, que estremece, dan ganas de abrazarla a través de la distancia y besar su mejilla, y la otra, y tocar a su corazón, para pedirle de favor todos esos versos que le faltan por escribir.
Este, su último libro, nos demuestra que estamos ante una mujer excepcional, de origen martiano y cristiano, capaz de demostrar la estatura de su alma en un destierro injusto, piedra muy pesada que llevamos a cuesta, los cubanos de aquí y de allá, como castigo para todos.
Admiradora y enamorada de aquel Poeta, que con fuego jugó fuera del juego, el que sembró, con la magia de las aguas, una semilla en su cuerpo una noche habanera, como abeja en su miel, hizo un profundo agujero en sus entrañas para esconderlo, mucho más allá de la muerte. Es por eso que pudo convertirlo, gracias a la poesía, en el pájaro suyo que escribe con su lanza, que lo pinta con sus mejores colores, besa sus grilletes abiertos, lo presenta a todas las visitas -menos a una-.
Así de sencillo y grande continúa amándolo esta mujer solitaria, dicen sus versos, rodeada de hijos y nietos que el amor le regaló.
A Belkis Cuza Malé no le alcanzarán cien vidas para escribir las señales que le alargan los sueños de su vida presente, porque así dijo en su temprana juventud, cuando en 1963 su poesía abrió las puertas a Tiempos de sol, su primer libro.  Entonces descubrí quién era aquella joven hermosa que escribía con el saber misterioso de una anciana y que todos consideraban la mejor poeta de los años de tormenta revolucionaria, ella, que prefería escribir sobre la cabellera de los árboles, su otro siglo con su risa, su sombra contemplando gacelas, al panfleto que daba mejores dividendos, según el vendaval.
Pero la poesía no es un misterio y mucho menos Belkis. Es, lo creo, un don del cielo, el mismo que ella bendice cada mañana para sus amigos, para luego continuar con esa faena diaria suya de descubrir destellos en el alma de alguien que toca a su puerta en busca de ayuda.
Yo que la vi tantas veces enseñándome cómo abrir y cortar pececitos muertos en su cocina, pensando cómo escapar al fin del túnel rojinegro donde tantos nos moríamos de miedo, ahora me pregunto qué ocurrió que nos movimos en dirección contraria, cuando el túnel sólo tenía una sola salida y resultaba fácil sujetarse al hilo invisible del destino. Belkis era entonces una dama hija de Dios. Eso la salvó del silencio y la penumbra.
Desde su casa del Norte, como si pudiera consolarnos, nos descifra el misterio del tiempo, nos recuerda que alguien dijo que las dictaduras son tan pasajeras, que no importa si morimos antes de que haga explosión definitiva. Desde lo alto, me dice Belkis, alguien nos avisará para acudir a la fiesta de los vivos y los muertos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Hace once años que partió Heberto Padilla: fotos, poema y dibujito inéditos
 
 
 
 
 
 
www.belkiscuzamale.blogspot.com
 

Belkis Cuza Malé


Ayer, 24 de septiembre se cumplieron 11 años de la desapirición física del poeta Heberto Padilla. Y para recordar al autor de Fuera del juego,
les pongo aquí varias fotos inéditas, que he sacado de mis archivos.
La primera es en la ciudad de New York, y posiblemente en 1958 durante
 la época Navideña. Es una cena familiar con unos amigos, y Heberto es el primero de izquierda a derecha; a su lado, mirando hacia la cámara está Bertha Hernández, su primera esposa y madre de sus 3 hijos mayores, y de seguro ese bebé que carga el otro señor es Giselle, su hija.

La foto número dos es en París, y está fechada en 1959. Ya Heberto había regresado a Cuba desde New York y aparece aquí en compañía de varias figuras importantes de la cultura cubana. Les coio textualmente lo que trae escrito por detrás, de la mano del propio Heberto: "En 1959, en París. De derecha aizquierda el chofer del embajador Manuel Grant junto a Padilla, la consejera, la escritora cubana Nivaria Tejera, y los funcionarios Harold Gramatges y Flora Díaz Parrado y el empleado M. León". Se le olvidó identificar a Manila - una linda y elegante
Manila - , la esposa del músico Harold Gramatges
.
La tercera foto, según leo en unas líneas detrás, y se trata de fotos de una agencia de prensa británica, está fechada en febrero de 1960 y, dice en inglés: JOURNALISTS FROM CUBA: A party or Journalists from Cuba are spending a month in the United Kingdom ( from February 15th to March 14th ), as
guests of the Foreign Office and under arrangements madr by the Central Office of Information. The party comprises: Señor Jose A. MAESTRI, Dean of the National Collage of Journalists and Head of the Information Department of the Ministry of Commerce; Senor Enrique Labrador RUIZ, Senior Deputy Editor of the "Diario Nacional" ; Dr. Enrique GRAU Esteban, News Editor, Rotogravure Section of the "Diario de la Marina"; and Senor Heverto (sic) PADILLA, a member of the staffr of "Revolution", and Assistant Director of the Feature Section of "Prensa Latina".  Y más abajo añade: "Three of the Journalists are seen here on their arrival at London Airport. From left to right ."they are: Dr. Enrique Grau Esteban; Senor Jose A. Maestri; Senor Heverto Padilla; senora Grau Esteban is accompanyng her husband, and can be seen on the right of the picture
 
La foto número cuatro dice por detrás: "The Journalists visited the Berkerley Nuclear Power Station while in the West ountry and are here seen together with Mr. SJ Fletcher of the Central Offrice of Information in Bristol ( extreme left) and Mr. Dickens, and Mr Dicken, Assistant Residen Engineer to the Central Electricity Generating Board, (fourth from the left), and Mr. Ellis from the Foreign Office, who acted as interpreter, (second from the left ). March 1960.". Heberto es de izquierda a derecha el número 5, y el novelista Enrique Labrador Ruiz es el último, el 8.

La foto número cinco dice por detrás: "On March 2nd the party visited the factory of Bristol Aircraft Ltd in Bristol, where they were shown the giant assambly hangers that are necessary for aircraft of the size of the "Britannia"; part of one such aircraft can be seen in the background. The Cubans were the guests of the Bristol Aircraft Co., while they were there." El primero, de izquierda a derecha es el novelista Enrique Labrador Ruiz, seguido por Heberto Padilla.
 
La foto número 7 es en Moscú, a finales de 1962, durante una lectura de poemas de Heberto. A su izquiera, el traductor.
 
La foto número 8 fue tomada en Abril de 1986, durante una conferencia a la que fuimos invitados Heberto y yo en una universidad de las afueras de Washington, DC., donde también participaron si mal no recuerdo Isabel Allende, Claribel Alegría, John Alexander Coleman y algún otro escritor y profesor argentino. Nos acompaña nuestro hijo Ernesto, entonces con 14 años. Durante ese año vivíamos en Miami, pero yo estaba deseosa de regresar a Princeton, NJ, porque las escuelas de Miami me parecieron deficientes, y porque Ernesto se quejó de que estaba en una que no tenía ventanas. Vaya, como una celda. No me había
dado cuenta de ese detalle hasta que él me lo comentó. Por esa época residíamos en un townhouse cerca de la calle 117 y la 8 del SW, si recuerdo bien.
Le pido a Dios que su alma descanse en paz y sepa que no lo olvidamos. Estoy segura de que él tampoco nos olvida: hace unos días, precisamente buscando fotos inéditas para poner aquí, encontré entre las páginas de un libro del poeta Derek Walcott, un poema inédito, otro, escrito de su puño y letra encima de un garabatico suyo. "Odiseo", le puse por título, porque a falta de uno, y como lo menciona, me pareció apropiado. Se los copio aquí, pero no he tenido tiempo de fotografiarlo. Las tachaduras las añado también entre paréntesis. Sin duda olvidó luego pulirlo y dejarlo a su gusto. Va también el dibujito/garabato.


ODISEO

Los ojitos, oscuros, legañosos.
los profetas conocen los hábitos del monje.
Llegan envueltos con sus letanías
(con) su antigualla secular y
(¿Qué vienen a decirnos?),
(ahí) alzan, como el horror,
un pasadizo (terrenal)
de presagios,
y augurios donde vela la muerte,
hasta en las claras mañanas (de domingo) de invierno,
se echan al mar en sus barcazas
ponen en el desnudo
su señal, su advertencia
--mitad sombra lunar, mitad ceniza--,
ah, cómo vocifera la piel tostada de las adolescentes
(cuando) una silba en las arenas, (la precede)
un sordo anillo
transparente
para la enorme boda --dicen los ancianitos-,
(En el más claro día, en el más alto s
ol
se produce el asalto de los muy transparentes
ancianitos),
enconados, oscuros (sentenciosos), legañosos,
expertos en los presagios, en los sonsos.
Esa vela que se apaga en la luz,
fatigada de islas,
(una) goleta batiendo en el Caribe
de vuelta hacia el hogar, tal vez fuera Odiseo.
Los clásicos consuelan, pero no lo bastante.

Han pasado once años desde la partida de Heberto Padilla y si alguna tristeza me produce este hecho es la de ver su obra, enorme y decisiva para entender cómo un sistema social fallido y cruel fue permeando el alma de la nacíón y la resquebrajó hasta dejarla en puro hueso, permanece desconocida para muchos, especialmente para esa izquierda fea que pulula en todas partes, y sigue despreciándonos como exiliados

miércoles, 14 de septiembre de 2011

ENTREVISTA A BELKIS CUZA MALÉ EN CUBAENCUENTRO


cubaencuentro.com cuba encuentro
 
 
, Exilio
 

Belkis Cuza-Malé, Miami

“Ojalá que el exilio cubano encuentre pronto, como sociedad adjunta a este gran país, una forma de expresarse más a tono con la tierra que nos acogió”
 
, México DF | 08/09/2011

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Belkis Cuza Malé nació en la provincia de Guantánamo, Cuba, en 1942, su vasta y reconocida obra poética comprende, entre otros, los poemarios El viento en la pared (1962), Cartas a Ana Frank (1966), Juego de damas (2002), La otra mejilla (2007) y Los poemas de la mujer de Lot (2011). Los libros de prosa Elvis, La tumba sin sosiego o la verdadera historia de Jon Burrows (1994) y En busca de Selena (1997). A la par de su labor poética, ha creado una vigorosa obra pictórica. En 1967 se casó con el célebre poeta cubano Heberto Padilla, junto a quien fue encarcelada en 1971 acusada de “escritura subversiva”, en lo que constituyó el llamado “Caso Padilla”.
¿Por qué decidió trasladarse a otro país?
Belkis Cuza-Malé (BCM): Me costó mucho decidirme a salir de Cuba, pero la situación especial en que vivíamos a partir del 20 de marzo de 1971 —tras nuestra detención y la humillante autocrítica que Heberto Padilla y un grupo de escritores, entre los que me encontraba, nos vimos forzados a realizar—, se hacía insostenible y sin futuro. De no ser por eso, por tener que convivir con la presencia de la policía política en nuestras vidas, con visitas semanales, llamadas, órdenes, y todo tipo de coacción, nunca hubiera dejado Cuba.
¿De qué manera salió de Cuba?
BCM: Con una autorización especial de Fidel Castro, tras una carta acusatoria contra la Seguridad del Estado que le envié por vía directa a través del ministro Pepín Naranjo. Mi madre estaba enferma en Miami y aprovechando las circunstancias le pedí me dejara ir a visitarla. Entonces recién habían empezado a salir hacia Estados Unidos los presos políticos que llevaban largos años en las cárceles, tras las gestiones de un grupo de cubanos del exilio, y existía cierta distensión, llamémoslo así, que propiciaría mi viaje.
Obtuve un permiso por tres meses, pero lo fui extendiendo, mientras hacía gestiones en Estados Unidos para lograr que el Gobierno cubano autorizara la salida de mi esposo, el poeta Heberto Padilla. Hice muchas gestiones, me reuní y mantuve contacto con funcionarios de la Misión de Cuba ante la ONU, pero desde el primer momento le informé en persona al funcionario Jesús Arboleya que a Cuba no regresaría y que le trasmitiera mi mensaje a las autoridades cubanas. Este encuentro se produjo en un restaurante neoyorquino al que él nos había invitado, a Martha Padilla, hermana de Heberto, y a mí, para tratar sobre mi estancia en Estados Unidos.
Tiempo después, me llamaron de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington para notificarme que si no abandonaba Miami, donde residía con mi hijo Ernesto, entonces de 6 años, y mis padres, Heberto no saldría de Cuba. De modo que, sin dinero ni trabajo, me dirigí a Elizabeth, New Jersey, a la casa de mis queridas amigas Arjona, antiguas vecinas de infancia en Santiago, a quienes quería como familia.
¿Le ha resultado muy difícil adaptarse al sitio en donde reside hoy?
Hoy resido en Miami (he vivido en cuatro oportunidades distintas en esta ciudad), pero de algún modo sigo viviendo en Fort Worth, Texas, donde estuve por más de doce años y tengo mi casa, y donde creé La Casa Azul. En esa ciudad dio Heberto su última conferencia, en agosto de 2000, para un grupo de cubanos. Recientemente la ciudad de Miami (una Cuba a su manera) me entregó, de manos del Alcalde Tomás Regalado, la Llave de la ciudad por mi labor de treinta años con Linden Lane Magazine, y mi obra toda, y fue un honor que mucho agradezco al señor Alcalde y a la Fundación Apogeo, que dirige Baltasar Santiago Martín, y que patrocinó también esta ceremonia.
¿Cuál ha sido su trayectoria artística en su actual lugar de residencia?, ¿qué logros ha obtenido?
BCM: Bueno, Miami ha cambiado mucho, hay distintos grupos e instituciones que promueven el arte y la literatura y es una labor encomiable, pues cada uno aporta una nueva energía a la ciudad. Se han creado y mantienen distintas tertulias, centros culturales, editoriales, galerías y todo tipo de actividades. Ha sido una vergüenza que el año pasado la Galería Zu, creada por el incansable promotor que es Manny López, se haya visto obligada a cerrar sus puertas por problemas económicos.
Por mi parte, donde quiera que estoy, gracias a Dios, continúo publicando Linden Lane Magazine, que ya está en el volumen 30 y que fuera fundada por mí y Heberto Padilla en marzo de 1982, en Princeton, New Jersey. Ya desde el año 1984 yo había creado también LINDEN LANE PRESS, que ha publicado libros importantes de autores cubanos, y que recientemente se ha renovado con las nuevas técnicas de impresión que nos ofrece la compañía HP. De modo que los nuevos libros intentan, en forma de cuadernos, reunir la poesía y el arte con impresiones de primerísima calidad.
La vida ha cambiado y la tecnología tiene mucho que ver en esto. Cuando a principios del siglo pasado Virginia Wolf creó Hogart Press, su editorial para publicar su propia obra, y donde también lo hicieron otros notables escritores como T. S. Elliot, no pudo sospechar que estaba creando las ediciones del futuro. Ya no es una vergüenza publicar uno mismo su obra, sino un sello distintivo de que la mano de la comercialización no está de por medio.
¿Qué opina de la sociedad de la que ahora forma parte?
BCM: No les va a gustar mi opinión. Los cubanos del exilio que pudiesen hacerlo no apoyan el arte ni la literatura, no compran libros ni revistas, y por desgracia esto último es un mal endémico de la sociedad en que vivimos. Pocos leen y casi nadie compra libros o arte, pero se desviven por gastar grandes sumas en cumbanchas, palabra que le gustaba mucho a mi padre. Es una vergüenza el nivel cultural de Miami y sus alrededores, y no es de extrañar que a la hora de cortar fondos lo primero en que piensan sea en cerrar bibliotecas y hasta escuelas. Y no quiero hablar del nivel espiritual de esta ciudad, que aplaude la chabacanería de una televisión en español, horrible y llena, no solo de mal gusto, sino de porno, donde a un señor como Jaime Bayle se le permite hacer su programa con su mujer en las piernas, mientras le hace preguntas de doble y vulgar sentido a sus invitados, una pareja dispareja.
¿Alguna otra observación para los lectores de CUBAENCUENTRO?
No, gracias a ti, Félix, por esta entrevista. Y ojalá que el exilio cubano encuentre pronto, como sociedad adjunta a este gran país, una forma de expresarse más a tono con la tierra que nos acogió, y que le permita prepararse para que en un futuro no muy lejano, los que lo deseen, puedan regresar a una Cuba libre, sin demonios.

sábado, 2 de julio de 2011

Los dos horrores de Jorge Semprún TOMADO DE: http://www.librosdelcrepusculo.com/2011/07/los-dos-horrores-de-jorge-semprun.html?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter

Los dos horrores de Jorge Semprún

No he leído todo Jorge Semprún (1923-2011) y me arriesgo a la injusticia afirmando que sus dos libros fundamentales, los que articulan el sentido último de su obra, son El largo viaje (1963) y Autobiografía de Federico Sánchez (1977). Él mismo pareció compartir este juicio cuando, en varias entrevistas, insistió en que el origen de su escritura debía encontrarse en la voluntad de testimonio que siguió a la experiencia de los dos totalitarismos del siglo XX: el fascismo y el comunismo. Ambos, sufridos en carne propia: como recluso del campo de concentración de Buchenwald en los 40 y como disidente del comunismo español en los 60.
Todo escritor que comienza tarde su carrera –Semprún publicó su primer libro a los 40 años- otorga al origen de su escritura un significado misterioso y, a la vez, inteligible. La explicación que él diera y que han reiterado, con menor claridad, decenas de críticos, biógrafos y psicoanalistas, es que, tras sobrevivir a Buchenwald, se sumergió en la lucha clandestina de los comunistas españoles contra el franquismo. Su función en esa lucha fue, inicialmente, más ideológica y propagandística, lo cual liberaba su vocación literaria por otros medios. Luego Federico Sánchez –su nombre clandestino- pasaría a la acción subversiva contra el régimen franquista, traduciendo la memoria de una víctima del fascismo en conspiración y violencia antiautoritaria.
Hasta 1962, Semprún experimentó con diversos tipos de escritura (poesía, cuentos, novelas, teatro, periodismo, ensayo…), pero ninguno le satisfizo. Ese año, cuando la ruptura con el liderazgo del Partido Comunista Español se precipita luego de su destitución al frente de la clandestinidad y de sonadas divergencias con Santiago Carrillo, las notas sobre Buchenwald, que ha acumulado durante veinte años, comienzan a tomar forma. Meses después de la aparición de El largo viaje (1963), el estremecedor relato sobre la vida en aquella institución nazi, se produce la reunión del Comité Central del PCE en la que Dolores Ibárruri (la “Pasionaria) pide la expulsión de Federico Sánchez y Fernando Claudín y los condena al “infierno de las tinieblas exteriores”, como dirá Semprún en la Autobiografía (1977).
La muerte de Federico Sánchez como militante del PCE representó el nacimiento de Jorge Semprún como autor. Una autoría que se desplegó en la memoria de los dos grandes horrores del siglo XX, el fascismo y el comunismo, como si la literatura misma requiriera de ese testimonio para poder existir. La célebre tesis de Theodor W. Adorno de que la poesía después de Auzchwitz podía constituir un acto de barbarie lograba un mentís frontal en la obra de Semprún, al afirmar no sólo la literatura sino, específicamente, el testimonio de la barbarie nazi como acto de civilización. Lo curioso es que, en Semprún, ese testimonio iba de la mano del otro, el de la barbarie comunista, inadmisible para la mayoría de los propios críticos del fascismo. Esa ruptura con el comunismo, en tanto sublimación del antifascismo, hacía de Semprún una mezcla de Primo Levi y Alexander Solzhenitsyn.
No fue Semprún, desde luego, una víctima del comunismo como Solzhenitsyn, Mandelshtam o Shalámov. Los dolores de su memoria no provenían del gulag sino de las noches sin sueño de Buchenwald, del pesadillesco vaivén de la lealtad y la traición, de las mañanas de domingo en aquella triste biblioteca de varios miles de volúmenes donde descubrió ¡Absalón, Absalón! de William Faulkner y no quiso salir de sus páginas. El sufrimiento de la familia Sutpen, en el Sur norteamericano del siglo XIX, era un alivio en aquellos días de hambre y trabajo en las afueras de Weimar. Pero aunque Semprún no estuvo en un campo de concentración de Stalin hizo de sus libros conjuras contra el olvido de ambos horrores.
Entre 1964 y 1968, luego de su expulsión del PCE, se elaboró intelectualmente la disidencia de Semprún. Ya en 1969, cuando aparece La segunda muerte de Ramón Mercader, dicha disidencia posee todos sus elementos constitutivos. La crítica de Semprún al comunismo era doble: por un lado, dicho sistema, en los países en que se había establecido como poder, anulaba las libertades públicas modernas que defendió el propio Marx; por el otro, los comunistas, donde eran oposición –legal o clandestina, pacífica o violenta- o donde gobernaban, como la Unión Soviética o Cuba, se desentendían del objetivo principal del bolchevismo originario, que era transferir todo el poder a los consejos obreros, y creaban una estructura burocrática de dirección a la que debían subordinarse los militantes, bajo criterios de lealtad doctrinal y política similares a los de la Iglesia católica.
En La segunda muerte de Ramón Mercader (1969), un relato sobre la ficticia ejecución del asesino de Trotski en Amsterdam –como es sabido, Mercader moriría en la Habana, en los 70, protegido por Fidel Castro- que le sirvió de pretexto para historiar críticamente el estalinismo y el entendimiento de los comunistas españoles con el mismo, y, sobre todo, en la Autobiografía de Federico Sánchez (1977), esos son los dos argumentos básicos: la analogía del Partido Comunista y la Iglesia Católica y el cuestionamiento de la falta de autonomía individual y comunitaria bajo el comunismo. Evidentemente, Semprún ya había conformado esta disidencia antes de 1968, algo excepcional para la izquierda europea de entonces, que comenzó a distanciarse públicamente de Moscú y de La Habana a partir de aquel año.
Las críticas de Semprún al socialismo cubano son, en este sentido, ejemplares –por raras- dentro de la izquierda iberoamericana de los años 60 y 70, tan dada a disculpar el totalitarismo habanero desde la legítima oposición a la política de Estados Unidos hacia la isla. Ya en La segunda muerte de Ramón Mercader (1969) se leía el rechazo a la invasión soviética a Checoslovaquia e, indirectamente, se aludía a la estalinización del socialismo cubano. Dos años después, Semprún sería, junto con los hermanos Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente y otros cuantos escritores españoles más, uno de los firmantes de la Primera Carta a Fidel Castro (1971) en contra del encarcelamiento, en La Habana, del poeta Heberto Padilla.
Para 1975, cuando se celebra el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Jorge Semprún confirmaba la sovietización institucional del socialismo cubano. Sus juicios sobre ese proceso en la Autobiografía (1977) siguen siendo irrebatibles más tres décadas después. Decía entonces Semprún que la coronación de Fidel Castro al frente del Estado y del Partido Comunista en Cuba no hacía más que reproducir la misma estructura autocrática, diseñada por Stalin en la Unión Soviética y por Mao en China: “el Partido es su ego y su superego. El Partido lo resume todo y en Él el Partido se consume, o sea, es consumido y consumado”. Fidel, agrega, rinde culto a sí mismo a través del Partido, pero, a diferencia de Santiago Carrillo o Maurice Thorez o Jacques Duclos, que hablan el lenguaje de la política moderna, se expresa en “la lengua de la burguesía colonial española”.
Quien esto escribía era un intelectual al que era imposible escamotear su lucha a muerte contra el fascismo desde las filas del comunismo. Un intelectual, para colmo, que seguía afirmando su posición pública en la izquierda y que, en contra de los tantos prejuicios acumulados por la ortodoxia prosoviética, tenía el coraje de vindicar una filiación socialdemócrata. Semprún no sería el primero ni el último de los comunistas del siglo XX en desplazarse a la socialdemocracia, pero tal vez uno de los que experimentó dicho desplazamiento con mayor coherencia. Su principal reproche al comunismo es que había hecho de la institución del partido único lo que los fundadores del marxismo no habían propuesto: un doble de la Iglesia Católica e, incluso, un doble del Estado absolutista. Al salvar el legado libertario del marxismo y de todos los socialismos de los dos últimos siglos –sin excluir al anarquista- Semprún supo llegar a la socialdemocracia sin renunciar a las ideas y valores de su juventud antifascista.

Letras Libres (julio y 2011)