DESCRIPCIÓN DEL BLOG:

Es un blog literario dedicado íntegramante a destacar la figura de Heberto Padilla, escritor, poeta y hombre de pensamiento dentro del marco de las letras cubanas, así como, develar la génesis y las consecuencias dentro de la cultura hispana y universal del llamado Caso Padilla. Es nuestra intención acopiar documentos éditos e inéditos sobre el particular a modo de esclarecer las circunstancias que rodearon este momentum histórico y preservarlo como legado a las generaciones más jóvenes de escritores, poetas y artistas cubanos e hispanohablantes en general.

lunes, 18 de abril de 2011

“Matar a un poeta cuando duerme”“ Por Manuel Luna Especial para Trazos Culturales TOMADO DE: DiarioCoLatino.com

“Matar a un poeta cuando duerme”



Por Manuel Luna
Especial para Trazos Culturales


La poesía y política, las dos pasiones que encaminaron al poeta a su atentado, así es el “Caso Roque Dalton García”, poeta salvadoreño del que se conocen algunas conjeturas y anécdotas acerca de su asesinato y su vida. Dalton nace un 14 de mayo de 1935 e irónicamente un mayo 10 de 1975, tres días antes de cumplir cuarenta años es asesinado y sepultado por sus mismos compañeros de lucha revolucionaria.

En la capital salvadoreña se conoce la noticia a partir de la segunda semana de mayo por un comunicado que circuló en los pasillos de la Universidad Nacional de El Salvador, emitido por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) célula guerrillera que el fundó y a la que pertenecía al morir, ésta se hizo responsable de su secuestro, juicio y ejecución. Acusaban al poeta Dalton de trabajar para la CIA y de haber procurado su infiltración dentro de las estructuras de esta organización.

Y agrega ese comunicado: “Su posición pequeño burguesa, nunca un revolucionario obedecía a una tendencia errada, aventurera y pragmática,... perjudicial y dañina. No en vano, el representaba al revisionismo internacional y su obra no constituye aporte a la interpretación… de la sociedad ”
En líneas generales, Roque muere por disputas partidistas y disensiones políticas e ideológicas con sus mismos compañeros de lucha extremadamente militaristas, quizá nunca se sabrán los móviles que sucedieron en esta fraguada trama de sus compañeros, la que desembocó en este cobarde asesinato.

El poeta cubano Heberto Padilla, -también sojuzgado y encarcelado por criticar a la revolución cubana de esos años, quien después muere en su exilio en Miami- amigo personal de Roque y quien ayudó a ordenar su libro de poesía “Taberna y otros lugares”, apunta en uno de sus libros (Mala memoria) que “el asesinato de su amigo se debió a una fuerte tensión entre la posición sectaria de la guerrilla salvadoreña y la más pragmática del gobierno cubano de aquellos días”.

Roque, deja escrito en su obra la contradicción entre el artista libre pensador y el político, con la que él tuvo conflicto, valga este fragmento de su novela experimental “Pobrecito poeta que era yo” que ilustra esa dicotomía: “¿Qué es lo que me piden, renunciamientos y más renunciamientos. Sinceramente: comprendo a la revolución y la hallo hermosa. Creo que tengo cabida en ella y que mis defectos y mis lados sombríos también caben en ella, conmigo… Comprendo que soy un hombre complicado y que mis criterios, también –lógicamente- complicados, no formarían la mejor agenda para una reunión de jóvenes comunistas por ejemplo, tan empecinados en el candor…”.

Y enfatiza el poeta: “… la Revolución debe tener una política para tratarme, para tratar a las personas que, como yo, no hacemos otra cosa que reflejar, con las más agudas evidencias (debido, no podría decir si al talento o a la irresponsabilidad), las complicaciones del mundo actual cuya transformación lograría los revolucionarios”.

Es evidente que el poeta, vivió el dogmatismo de las estructuras políticas de izquierda de su país, su obra literaria le sirvió para cuestionar la verticalidad de las mismas, su personalidad de libre pensador, iconoclasta y transgresor fue siempre fiel con su práctica de poeta libérrimo, que fue temida por sus compañeros y silenciada físicamente. Valga este poemínimo irreverente de Roque: “Las clases sociales en la cabeza de Kandinsky / La negación de la negación en la cabeza de Dick Tracy / La alineación en la cabeza de Mandrake / La dictadura del proletariado en la cabeza de King Kong”.

Otro ejemplo para el “Caso Roque Dalton” está en una respuesta que dio el poeta a una de las preguntas que le hiciera el escritor Mario Benedetti en la Habana 1969: ¿En tu caso personal ha habido conflicto entre tu militancia política y tu calidad de escritor? ”He tenido conflicto cuando he tenido problemas ideológicos. Cada vez que he experimentado una desgarradura, ha sido porque se me planteaba una contradicción entre una posición política y una posición ideológica expresada en literatura. En la medida en que supe superar mis debilidades en ese terreno, di pasos hacia delante, en la medida en que no los pude superar, tengo aún conflictos”.

Dalton expone al respecto en un discurso que pronunciara en la Habana, 1969, en el simposio acerca de “El intelectual y la sociedad”: “… El alma del artista: un himen del tamaño de una bandera, apto para ser lucido en los recitales, pero siempre en el terrible peligro de caer al suelo entre los pies de la multitud de zapatones desgarrantes”.

La poesía de Roque no tiene una visión plana de la realidad, no solo posee contenidos políticos así como fue utilizada, por lo movimientos de izquierda, sus temas son personales proyectan: la infancia, el tiempo, el amor, la muerte, el exilio, el país con sus temas históricos, no descarta el lenguaje coloquial salvadoreño lo incorpora a su escritura con un humor que lo hace único en ocasiones antisolemne, así escribe en salvadoreño coloquial: “… las palabras son mis damas, y mis cholinas, mi ayudame a vivir, mi caldo de puyas, mis espumillitas de acuís, estoy valido con ellas de la tusquia, del me aparto revira contra …”.

La herencia literaria del poeta, el contacto con otras literaturas y otros escritores influyeron a la gestación de su obra poética que revela una escritura sofisticada y cosmopolita que agrupa técnicas como el surrealismo, el contrapunto, la narración dislocada, retoma técnicas cinematográficas, así como el uso de la metáfora rebuscada – recurso favorito de Dalton- que da a su poesía un hermetismo comunicativo, que podría ser, no accesible para aquel lector que por vez primera entre en contacto con su escritura.

Se sabe que Roque Dalton, un diciembre de 1973 regresa al país clandestinamente desde la Habana. Tenía la vocación de exiliado obligado, hasta la manera en que aparecen sus libros de poesía lo confirma, todos publicados fuera de El Salvador: La ventana en el rostro, Las historias prohibidas del pulgarcito, ambos en México DF. 1961. El turno del ofendido, El mar, Los testimonios, Taberna y otros lugares, Miguel Mármol los sucesos del 32, (todos en la Habana). Hasta sus dos libros póstumos, su novela Pobrecito poeta que era yo (Costa Rica) y Un libro rojo para Lenin (Nicaragua).

Roque, estableció residencia en Cuba durante casi doce años de exilio trabajando en tareas culturales, miembro de la redacción de la prestigiosa revista literaria Casa de Las Américas, hizo trabajo periodístico como corresponsal de Prensa Latina en Praga, por veinte años fue funcionario de organizaciones de la izquierda salvadoreña, esto le permitió viajar a los países del bloque socialista de Europa y Asia de aquel entonces.

Dalton, pasó largas temporadas en México e hizo entrañable amistad con escritores e intelectuales de la talla de Jaime Labastida, Eraclio Zepeda, Thelma Nava, José Emilio Pacheco, Augusto Monterroso y especialmente con el poeta Efraín Huerta, quien en su poema “Matar a un poeta cuando duerme”, dedicado para esta funesta ocasión, le escribe así: “Le dispararon aquí mismo mire / Mire y escuche mi sangre. En esta arteria, / de abajo arriba, para que la bala llegara al cerebro / y deshiciera bruscamente, su genio y su infinito amor. / Los Chacales Erpianos se habían dicho;/ Que sea cuando este bien dormido. / Los pobres poetas son muy sensibles /”.

Hay testigos claves en este homicidio que actuaron como ejecutores en el juicio de Dalton, uno de ellos Joaquín Villalobos, quien llegá a ser comandante en jefe de uno de los grupos armados más experimentados cuando la guerra en El Salvador. A este se le acusa de haber disparado al poeta a quema ropa, -como era de esperarse- este ya dio su testimonio y se autoexonero. Los otros viven en Europa escondidos como depredadores de esa historia abominable de ese grupo guerrillero salvadoreño.

Roque Dalton, revitaliza la literatura salvadoreña, aporta temas poco explorados por otros escritores salvadoreños de su época y cierra un ciclo para la literatura salvadoreña con un discurso estético literario-político encarnados en él como una manera de vivir: intensa, transgresora, apasionada e indócil, hasta en su muerte –como el lo dice.

Al final, dejemos que el poeta Dalton tome el podio, se limpie el polvo de su camisa y lea unos versos de su poema, premonitorio “Las cicatrices”: /… no bastó la persecución redondamente cruel del enemigo / sino que vino también a hostigarme / la cuchillada del apreciable vecino / la malanimosidad del amado pariente gris / la prudencia del amigo aceptando que me asesinaran cuanto antes/…


Bibliografía consultada:
- Recopilación de textos de Roque Dalton, varios autores Edit. Casa de Las Américas, 1980
- Revista Casa de Las Américas Num. 56, 1969
- Diez años de Revolución, el intelectual y la sociedad
- Revista Casa de Las Américas Num. 54, 1969
- Mario Benedetti Una hora con Roque Dalton
- Poemas escogidos de Roque Dalton, Edit. EDUCA
- Mala Memoria, Heberto Padilla Editorial: Plaza & Jane
- En mi jardín pastan los héroes, Heberto Padilla. Edit: Argos-Vergara
- El nombre de este artículo, es el título del poema del poeta Efraín Huerta, de su libro, Circuito interior. Poesía Completa. Fondo de Cultura Económica.

He aquí, a modo de modesto homenaje, una muestra de la poética daltoniana:


Alta hora de la noche

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.

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